Acostumbrabas a vivir sin amor,
más que una gran contenedora, eras un tacho de basura,
vivías pensando que si la casa estaba en orden, la felicidad entraba por las ventanas,
soñabas en noches serenas de amor, siendo tu única cómplice : tu almohada,
cruzabas el lado de la felicidad y espiabas que había detrás de las rejas que armó tu corazón a través de los años.
Construías la felicidad de uno en uno, mientras llorabas sola en la pieza.
Las caricias en tus mejillas de tu hijo,el verdadero amor, eran el antídoto a tanto dolor.
No querías que el tiempo se convierta en muerte, ya no estaba el amor y escapaste , sin querer.
Te esperaba esa libertad emocional, y esa magia del silencio que da el hogar sin discusión de mamá y papá.
Y vos estás ahí, tan cerca y tan lejos, y salvas.
martes, 4 de septiembre de 2007
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1 comentario:
"Las caricias en tus mejillas de tu hijo,el verdadero amor, eran el antídoto a tanto dolor."
sencillamente, me encantó... demasiado tuyo
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