sábado, 13 de junio de 2009

El tiempo que pudo haberse detenido y vagamente siguió.

Neruda escribe en su soneto número dos,
"Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!"

Yo escribo hoy, un sabor de recuerdos pasados,
de otoños perdidos, de besos ausentes, de noches,
de preguntas sin respuestas,
buscándote en las calles, en El Cairo, en mis sueños,
en los vacíos que dan luz entre edificio y edificio,
que no demoraron en crecer y tapar las ilusiones que traía,
olvidando mis pasos.


Desencuentros, esperas, demoras, tristezas del calendario,
-sin celulares-
simplemente papelitos en lápiz pegados al portero
dejando una huella, y tu perfume.
Eran otros tiempos, inocencia, amor sin aids,
no éramos tan egoístas.

Más tarde, la imágen difusa y fresca me regresa
a la dulzura del encuentro,
deseado, perturbado e interrumpido de silencios vacíos
abriendo mis manos para que puedan volar los sueños


casi veinte años …….(tiemblas con pausas)


y aún conservas el último mensaje
la foto del adolescente sentado solo en ese viejo bar,
con nombre de mujer,
y muchas ganas de volver a abrazarlo .
Mientras el amanecer no pregunta.

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